La Mascarada es algo demasiado delicado para ponerla en peligro, algo demasiado importante para andarse con rodeos, algo de lo que depende demasiado para no ser la obsesión de todo vampiro que no sea una bestia sin mente.
Cada vez que alguien rompe la Mascarada, alguien tiene que pagarlo. Muchos Príncipes se preocupan de buscar al culpable, pero si no aparece pronto se preocupan de buscar una cabeza de turco: anarquistas, Caitiff, el Sabbat, lo que quieras. Par muchos Príncipes, la ciencia forense es una cosa incomprensible y arcana, un producto de esa ciencia moderna que les sobrepasa.
El Príncipe Sebastian es diferente. Por eso vosotros tenéis trabajo.
Sois la Unidad de Investigación Criminal del Príncipe. Sois investigadores expertos, neonatos familiarizados con la tecnología forense moderna, e investigáis los crimenes de las Estirpe (y ayudáis a tapar las cagadas de la Mascarada de otros). Los agentes del Príncipe en la policía detectan aquellos sucesos que pueden estar relacionados con la Estirpe, y entonces vosotros os ocupáis de sacar todo lo que hay que sacar de la escena del crimen, con la tecnología forense y las Disciplinas vampíricas que poseéis.
Como resultado, todo el mundo os odia. El Sheriff os ve como unos niñatos arribistas que quieren su puesto (ya que no respondéis ante él, sino ante el Príncipe). Los anarquistas os odian porque podéis rastrear sus actividades como nadie. Los Antiguos os odian porque no entienden cómo hacéis lo que hacéis. Todo el mundo con algo que ocultar os odia. Lo cual es, básicamente, todo el mundo.
Por eso, cuando esta noche os toca acudir a una escena del crimen inusual en los muelles de la ciudad, vuestro instinto os dice que este caso no es como ningún otro.
Las Jornadas Tierra de Nadie 2011 se celebrarán entre el 11 y el 15 de agosto. Si quieres venir léete nuestra guía.